Cuando miré atrás vi mis pasos deshacerse en la arena. Vino el viento, acompañado del tiempo y se los llevó.
Cuando alcé la mirada delante, vi todo un desierto ante mi, sentí que ya no me quedaban fuerzas.
Esto me superaba. Sabia que no tendría fuerzas para volver a soportar otro camino igual. El viento golpeaba mi rostro y solo podía cerrar los ojos.
Puede que esté confundido, cansado o solo. No había nada a mi alrededor. Así que solo me quedaba a mi mismo. Creer en mi.
Aunque soy realista, y lo se. Se que no me quedan fuerzas, pero tengo que seguir. Seguiré hasta que el último músculo de mi cuerpo se paralice. Y no importará nada más.