domingo, 2 de febrero de 2014

Cuando vi el desierto

Cuando miré atrás vi mis pasos deshacerse en la arena. Vino el viento, acompañado del tiempo y se los llevó.

Cuando alcé la mirada delante, vi todo un desierto ante mi, sentí que ya no me quedaban fuerzas.

Esto me superaba. Sabia que no tendría fuerzas para volver a soportar otro camino igual. El viento golpeaba mi rostro y solo podía cerrar los ojos.

Puede que esté confundido, cansado o solo. No había nada a mi alrededor. Así que solo me quedaba a mi mismo. Creer en mi.

Aunque soy realista, y lo se. Se que no me quedan fuerzas, pero tengo que seguir. Seguiré hasta que el último músculo de mi cuerpo se paralice. Y no importará nada más.

miércoles, 29 de enero de 2014

Todo Era Calma

Y el tiempo se detuvo. ¿Qué pasó entonces?

No lo sé... pero fue maravilloso. De repente, lo vi todo con claridad.
Allí estaba yo, contemplando aquel hermoso cielo estrellado. Me dio tiempo a todo.

Pensar. Sobre todo, pensar.

Todo lo que sentía se proyectó en mi mente, como una película. Y pude ver, oír y sentir. Y nada existía fuera.

Allí permanecí, tumbado en la hierba. No sabía si con los ojos cerrados o abiertos. Pero, allí estaba y no me importaba nada. Todo era calma.

Ahora sé que es lo que quiero.

Y entonces... el tiempo siguió su curso.

martes, 28 de enero de 2014

Nada es suficiente

Al principio de todo, hubo NADA.

Después, oscuridad.

Y, al fin, pude levantar la mirada. Y entonces... lo vi. Me vi.

Primero fue un frío intenso, que dejó paso a un extraño nerviosismo. Y luego, hubo una luz. Y me vi. Me vi reflejado.

Era yo, con la mirada perdida. 

Pero después de todo, ahí estaba, con toda mi fuerza y toda mi esperanza. Me vi. Y al fin… sonreí.

¿Sabéis que es eso que se siente cuando te ves a ti mismo sonreír? No sabría decir en que parte del camino me encontraba. Pero me daba igual, ¿sabéis por qué? Pues porque sonreía. Después de todo… sonreía, y con eso era suficiente.

Así que, cogí aire. Cerré los ojos. Respiré. Me puse mi americana y salí fuera.