Y el tiempo se detuvo. ¿Qué pasó entonces?
No lo sé... pero fue maravilloso. De repente, lo vi todo con claridad.
Allí estaba yo, contemplando aquel hermoso cielo estrellado. Me dio tiempo a todo.
Pensar. Sobre todo, pensar.
Todo lo que sentía se proyectó en mi mente, como una película. Y pude ver, oír y sentir. Y nada existía fuera.
Allí permanecí, tumbado en la hierba. No sabía si con los ojos cerrados o abiertos. Pero, allí estaba y no me importaba nada. Todo era calma.
Ahora sé que es lo que quiero.
Y entonces... el tiempo siguió su curso.
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