martes, 28 de enero de 2014

Nada es suficiente

Al principio de todo, hubo NADA.

Después, oscuridad.

Y, al fin, pude levantar la mirada. Y entonces... lo vi. Me vi.

Primero fue un frío intenso, que dejó paso a un extraño nerviosismo. Y luego, hubo una luz. Y me vi. Me vi reflejado.

Era yo, con la mirada perdida. 

Pero después de todo, ahí estaba, con toda mi fuerza y toda mi esperanza. Me vi. Y al fin… sonreí.

¿Sabéis que es eso que se siente cuando te ves a ti mismo sonreír? No sabría decir en que parte del camino me encontraba. Pero me daba igual, ¿sabéis por qué? Pues porque sonreía. Después de todo… sonreía, y con eso era suficiente.

Así que, cogí aire. Cerré los ojos. Respiré. Me puse mi americana y salí fuera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario